RETO – POLONIA

A LA ESPERANZA

RETO – POLONIA

octubre 23, 2019 Reto Internacional 0

¿CÓMO EMPEZÓ LA OBRA EN POLONIA? La obra de Reto en Polonia empezó en el año 2000 con un grupo de chicos y un matrimonio que llegaron desde España, ellos vinieron con el deseo de cruzar las fronteras y poder llevar el evangelio de Cristo.

Comenzamos en la ciudad de Przeworsk cerca de la frontera con Ucrania y en el año 2002 nos trasladamos a Katowice donde estamos actualmente.

En el año 2008 abrimos otra casa de acogida en Varsovia donde actualmente vive un grupo de veinte chicos.

¿ACTUALMENTE CUÁNTOS INTERNOS HAY Y QUÉ PROBLEMAS Y ADICCIONES TIENEN? A día de hoy, en Reto Polonia somos cincuenta chicos y un matrimonio.

La principal adicción con la que llegan los chicos es el alcohol, aunque últimamente vienen más personas con problemas de drogas sintéticas y químicas las cuales les dejan secuelas mentales y dificultades de comunicarse. Con este tipo de drogas les cuesta volver a su vida real causando en algunos un daño irreversible.

¿CUÁL ES EL MAYOR OBJETIVO POR EL QUE LUCHÁIS? Nuestro mayor objetivo es sacar a las personas de la oscuridad (como pueden ser la droga y el alcohol) llevándoles a los pies de Cristo y que así puedan tener un encuentro personal y real con Jesús. Para ello hacemos campañas de evangelismo en distintas ciudades y colegios de Polonia.

¿UN MOMENTO ESPECIAL DONDE HABÉIS VISTO LA MANO DE DIOS? Durante todos estos años que hemos vivido en Polonia hemos visto la mano Dios obrar entre nosotros, pero destacaríamos una de las situaciones donde se mostró poderosamente:

Cuando llegamos a la casa donde estamos actualmente el vecindario se revelo de tal manera que empezaron a recolectar firmas para echarnos del pueblo. Dadas las circunstancias solo nos quedaba orar y confiar en Dios.

Tan grande es la misericordia de Dios que en poco tiempo un vecino (era de los pocos con los que teníamos relación) vino a ofrecernos un trabajo que consistía en abrir las zanjas para poner la canalización en todas las casas del pueblo, para ello teníamos que entrar en el patio de cada casa.

Ahí fue donde las personas nos conocieron y pudimos testificarles quienes somos, lo que hacemos y que ha hecho Dios en nuestra vida. Desde ese momento los vecinos empezaron a cambiar su actitud con nosotros y una vez más vimos la mano de Dios obrando en nuestras vidas.

 

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